Reflejo podal

La reflexología podal no cura el cáncer ni es una alternativa a ninguno de los tratamientos convencionales.Esta terapia complementaria no representa por si sola una alternativa a la quimioterapia, radioterapia o cualquier otro tratamiento recomendado por tu oncólogo.

La reflexología, la terapia de zonas reflejas o la reflexoterapia son términos que describen lo mismo: el uso de un sistema de tocar, de hacer masaje, más habitualmente en el pie- pero también se hace en las manos, las orejas, la cara, la lengua o la espalda- zonas donde se sabe que el área del cuerpo en la que se hace el masaje, contiene el mapa del cuerpo entero. Es una representación holográfica. Trabajar en áreas específicas del pie, o de la zona refleja corporal elegida, puede influir en otras zonas del cuerpo.

La reflexología no es un simple masaje, es un poderoso método para mantener la salud y para reforzarla, mejorarla, así como para aliviar síntomas o causas de malestar y de enfermedad. Es una manera de mantener el equilibrio del cuerpo, ayudándole a relajarse y propiciando su capacidad de autocuración.

No existe un claro consenso sobre la localización de algunos puntos del cuerpo en las diferentes zonas reflejas, aunque la mayoría se encuentran en zonas similares. Por lo tanto, debido a ello se dice que no puede ser considerada una técnica diagnóstica, pero sí una técnica de soporte de enfermedades.

La reflexología es una técnica milenaria que ya se usaba en la India 5000 años aC, en Egipto 2500 aC por sus médicos y en China 4000 años aC. La auriculoterapia puede ser considerada como una forma de reflexología, aunque a menudo se engloba más en el campo de la acupuntura.

Alcance y limitaciones de la reflexología podal

La reflexología es útil en muchas situaciones y muy diversas, como por ejemplo: alivio del dolor, estimulación de la respuesta inflamatoria, acortar el tiempo de infección, disminuir la hiperactividad del sistema nervioso autónomo, regular la función y el equilibrio entre el sistema nervioso simpático y parasimpático, mejorar el sueño, reducir la ansiedad, mejorar las funciones de todos los sistemas incluyendo el ciclo menstrual, ayudar a expectorar, a reducir la irritación cutánea en erupciones, eczemas, alergias, etc. Sus usos más frecuentes son para mejorar el dolor, la inquietud, la ansiedad, aliviar contracturas musculares (diafragma en vómitos y náuseas, pared abdominal en estreñimiento por trabajo dificultoso del suelo pélvico) y disminuir las infecciones crónicas.

La reflexología podal es inadecuada en las siguientes situaciones:

Cuando la persona no quiere recibirla, cuando el terapeuta no está centrado, cuando una lesión requiere cirugía como única vía de reparación (fractura de fémur, hernia…) o cuando hay un melanoma maligno en el pie.

Efectos inmediatos y tardíos de la reflexología en el cuerpo

Después de una sesión de reflexología, se suele notar un estado general más relajado. También se puede notar un dolor localizado o distante a la zona que se ha trabajado, sudoración o escalofríos, cambios en la frecuencia cardiaca, respiratoria o en la temperatura del cuerpo, náuseas, cambios emocionales, cansancio profundo y deseo de descansar y dormir.

Se han demostrado cambios en el flujo sanguíneo renal después de la reflexología en voluntarios sanos, a través de ecografías renales. También se han descrito cambios en la presión sanguínea, en las arritmias cardiacas sinusales y en el efecto de los barorreceptores (las terminaciones nerviosas encargadas de detectar e identificar la presión en el cuerpo). También se habla de que los efectos analgésico, relajante y de bloqueo nervioso de la reflexología pueden ser debidos a un estasis sanguíneo relativo a la zona afectada (circulación más lenta de la sangre por las venas, lo que permite que los nutrientes y las sustancias corporales con acción curativa del cuerpo- endorfinas, sustancia P, prostaglandinas…- tengan más tiempo de ejercer su acción).