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El Cáncer, mi maestro I

El ahora tesorero de la asociación Proyecto Mariposa, Juan Vera Martínez relata su experiencia a través de una carta que emplea como terapia para conocerse a sí mismo y para encontrarse nuevamente con el que él denomina su maestro; el cáncer 

Hace unos años que nuestro compañero y tesorero de la Asociación Proyecto Mariposa (Terapias Complementarias en el Tratamiento del Cáncer) y enfermero del Hospital Universitario Torrecárdenas (Almería), Juan Vera Martínez se enfrentó a un proceso oncológico. Él no se convirtió en víctima sino en alumno de una enfermedad alojada en su pulmón y de la que no supo nada hasta el año 2008. En 2010 se enfrentó a ella a través de papel y bolígrafo. Ahora, dice, lo ve todo envuelto en una lente de lejanía que le ha hecho crecer y le ha enseñado a vivir. Esta es la primera parte de su historia y de la de muchos otros, que han tenido que enfrentarse al cáncer para conocer la vida. 

«Hoy es día tres de febrero de 2010, y me he decidido a escribir sobre mi vida, durante este poco más de un año que ha transcurrido desde que me diagnosticaron un cáncer de pulmón, ahora lo veo, como algo lejano en el tiempo, como si este año hubiera vivido más ó hubiera aprendido más ó que se yo.

No se si a va ser bueno para mi recordar, sobre todo determinadas cosas, pero si mi experiencia, aunque torpemente contada, sirve para ayudar a alguna persona que pase por “esto”, ya habrá merecido la pena. Hoy he visto una frase que me ha tocado el alma: «SI AYUDO A TAN SOLO UNA PERSONA A TENER ESPERANZA, NO HABRÉ VIVIDO EN VANO».

 Ya no voy a poner más la fecha en la que escribo, cada día iré añadiendo algo, en realidad debería haber hecho esto desde el principio, pues es muy difícil recordar los acontecimientos cuando pasa el tiempo, pero aún más difícil es recordar los sentimientos y las emociones.

Por otra parte, dicen que no somos el mismo de hace un segundo (cada vez que respiramos: crecemos o evolucionamos); pues menos voy a ser el mismo de hace un año un mes  y seis o siete días.

Estoy seguro que plasmar mis sentimientos y mis emociones, será otra más, de las muchas terapias que voy a experimentar durante todo el proceso, mucha gente coincide en que escribir es sanador, calma el espíritu, consuela, así  que adelante…».

Comienza la historia

 

 Era el 30 de diciembre de 2008, estaba trabajando en el Hospital, en turno de tarde, con Mª José Martín de compañera, no me encontraba muy bien, (pues había pasado los días de Navidad en Murcia, con mi familia y había cogido frío; no había mucho trabajo:

-“Mª José, hazme una placa de tórax, que yo creo que voy a tener algo, pues me encuentro como muy cansado y tengo como pitos dentro del pecho”.

En  el tercio superior del hemitorax derecho aparecía una mancha bastante grande, ya esta, pensé: voy a tener una neumonía. Y le enseñé la placa a José Diego, el radiólogo de Guardia:

 

-“Esto es una broma, el día de los inocentes fue hace dos días”, me dijo.

-“Ojala fuera una broma, con estas cosas no se juega”, respondí. “Pero no te preocupes, esto es una neumonía, si ya me lo estaba imaginando”.

-“Vamos ha hacerte ahora mismo un TAC, que esto, una neumonía no es”.

 

Y me hicieron lo que tantas veces había hecho yo a otras personas en los últimos tiempos, un TAC. Yo estaba, como si, estuviera medio adormilado, medio atontado; no sabía lo que era, tenía forma de esfera y era enorme, casi estaba presionando el  bronquio del lóbulo superior.

Avisaron a la Neumóloga de Guardia, me dijo que había que hacer una broncoscopia y extraer una muestra para Anatomía Patológica y solo entonces se sabría con exactitud lo que era.

Me dio cita para el 8 de Enero y me dijo que, mientras tanto hiciera lo que tuviera proyectado.

Me fui a casa, estaba Inma sola, pues los niños estaban en el pueblo, y allí estaba yo, explicándole que tenía una masa en el pulmón más grande que el puño, y lloramos casi todo el rato, hasta que nos acostamos.

Al día siguiente nos fuimos al pueblo, y así pasamos Nochevieja y los días siguientes con la familia, con el alma encogida, soñando todas las noches, pesadillas, duerme-velas, intentando parecer normal cuando estaba  hecho polvo, tenía pitos, incluso una noche al inspirar:

El hemitorax  izquierdo no se movía, como si no le llegara aire.

A todo esto Inma estaba pendiente de mí, la verdad es que durante todo este tiempo sin ella no lo habría logrado. Esos días primeros solo podía hablar con ella: de mis miedos, mis sueños, etc.

El lunes a las siete de la mañana llamó Cayetano, la noticia había corrido y ya no aguantaba más sin saber como estábamos, luego llamo Óscar, Paco Serrano, Pepe Granero, Flori, Rosa…

 

 

El día 8 de Enero me hice la broncoscopia, Rosa  estuvo todo el rato conmigo, me dió la mano y la verdad es que me ayudó mucho.

En el Servicio, era difícil, pero la gente se porto muy bien, no hace falta hablar mucho, pero me hicieron sentir querido.

Rosa me dijo que estaría pendiente y que me avisaría cuando estuvieran los resultados de Anatomía Patológica, los días siguientes fueron de espera. María del Mar, Cayetano, Pepe y Montse me llamaron casi a diario.

El lunes por la tarde salí a dar un paseo, cuando volví Inma me dijo que había llamado Rosa y que había dicho que al día siguiente teníamos que ir a las 9h., a la 6ª planta, donde me darían el resultado de la biopsia; malas noticias, si hubieran sido buenas Rosa habría querido dármelas ella misma, así que ya sabia el resultado, antes de que me lo dijeran. Al día siguiente (martes y trece) a las 9 h. estaba con Inma en la sexta planta, estaba por allí Alberto Pérez, que también había estado cuando me hicieron la Broncoscopia, tras un rato me llamó la Neumóloga.

 – “Tienes un cáncer Microcitico ó de células pequeñas, te voy a hacer una hoja de Ínter consulta para Oncológia. Este tipo de cáncer responde bien  a los tratamientos, esta es la parte buena, pero se disemina con gran facilidad, esta es la parte mala”.

         Salí como si estuviera en un sueño, como si eso no me estuviera pasando a mí, fuera estaba Cayetano que había llegado, me abracé a él y llore mucho rato; llorar es bueno, no debemos avergonzarnos; si necesitamos llorar hacerlo nos libera, nos consuela. Cayetano me dijo: “llora todo lo que quieras, pues no es normal que todos hayamos llorado y que tú no lo hagas”.

Me pasé por rayos y le di la noticia a Rosa, a Flori, a Jose Diego, y no sé a quién más, pues iba como en una nube, recuerdo, porque además ha marcado mucho el devenir de los acontecimientos que Rosa me dijo:

– «Ahora no creas que te vas a ir a tu casa a compadecerte, tienes mucho trabajo por hacer, tienes que cerrar los ojos y visualizar una luz blanca, brillante y llevarla al pecho, donde tienes el tumor, para que te vaya sanando”.

Al bajar de Torrecárdenas pasamos a ver a Herminia ( mi médico de cabecera ), apenas podíamos hablar sin que se nos quebrara la voz y nos echáramos a llorar, nos vio tan hechos polvo a Inma y a mí que nos mandó unos antidepresivos muy fuertes, lo hizo desde el cariño, nos dijo que quería que afrontáramos todo aquello con dignidad, llegamos a sacar la medicación de la farmacia, pero decidimos que no la íbamos a tomar, que nos esperaban tiempos difíciles pero los íbamos a afrontar de una forma consciente.

Llamó Flori para decirnos que el viernes teníamos cita con el Oncólogo. 

Chi-Kung, Asociación Proyecto Mariposa

 

Todo sucedió con mucha rapidez, yo intentaba cerrar los ojos y visualizar la luz blanca, pero parecía imposible, entonces llamé a Isabel Aguilar para pedirle ayuda, ella me dijo que si, que podía ayudarme, que de momento se le ocurría que ella iba a hacer Chi-Kung tres tardes en semana y que si quería, ella me recogía para ir, pues era en Huércal, evidentemente le dije que si, y empecé a hacer Chi-Kung los lunes y jueves de las 18 a las 20 h.

Esa misma tarde, me llamó Rosa, para decirme que al día siguiente, miércoles, día 14 de enero, había una reunión en el Eco centro y que no podía faltar. «Allí estaré», le dije. Recuerdo ese primer día, me sorprendí al ver caras conocidas, estaba Celes, estaba Conchi Colominas, además de Rosa y Sebas. Nos pusimos en círculo y nos fuimos presentando y cada uno decía porque estaba allí, casi no podía hablar, se me hacía un nudo en la garganta, y se me saltaban las lagrimas, pero ya desde el primer momento hablar sobre el cáncer, sobre mi cáncer, sobre mis miedos, me hacía bien, además con personas que estaban en mi misma situación, que sabían por lo que estaba pasando, pues ya lo habían pasado antes, (esto fue el germen de lo que después sería la Asociación Proyecto Mariposa, que tanto nos ha marcado y nos ha ayudado a muchos. Para mi será decisiva, dará un sentido a mi vida en algunos momentos y en otros me ayudara a levantarme).

 

Habían invitado a Pedro Cores, que nos habló de las casas saludables.

Al día siguiente vino a casa, a ver si era saludable, hizo unas mediciones, con unos aparatos y resultó que la casa reunía bastantes buenas condiciones, recuerdo que hablamos mucho los tres Inma, Pedro y yo, de la naturaleza, de la vida en los pueblos, etc. Le hablé de cuando era pequeño y vivía en la Era Alta, mi pueblo, y se me iluminaba la cara, mientras recordaba no pensaba en lo que me estaba pasando y era como si el cáncer no existiera. Ya que por entonces casi no podía pensar en otra cosa, ¿me iba a morir?, ¿cómo se lo iba a decir a los niños?, ¿cómo se lo iba a decir a mi madre y hermanos?

Por la tarde fui por primera vez al Chi-kung, con Isabel, también allí encontré gente conocida,  Jose Ignacio, Suni (la hermana de Isabel). El universo me iba poniendo en mi camino a gente maravillosa que me ayudarán mucho, también el chi-kung sería muy importante en mi vida. El viernes por la mañana fui a la Consulta de Oncología, con la doctora Liliana, me dijo:

 

-que tenía un cáncer de células pequeñas

-que de momento estaba limitado al tórax

-y que existía un porcentaje de posibilidades de curación,

-que el Lunes día 19 empezaríamos con la Quimio, pues cuanto antes empezáramos mejor,

-que me darían también radioterapia, que en mi caso, puesto que me encontraba fuerte, la harían coincidir con el 2º  ó 3º ciclo de quimio, que así aumentaba la efectividad de ambas,

-me hablo de los efectos secundarios de los tratamientos:

  • Se me caería el pelo.
  • Me quedaría más flojo.
  • Tendría nauseas, etc.

 

Tuve que firmar el consentimiento, entonces me di cuenta de que se lo tendría que decir a mis hijos, Andrea, que había cumplido 14 años y Oscar que tenía 11, también se lo tendría que decir a mi madre, mis hermanos, etc., esto empezó a convertirse en mi principal preocupación, incluso más que la propia enfermedad.

En rayos me enteré que Alberto, el radiólogo, (con el que siempre me había llevado muy bien, aunque últimamente habíamos tenido algún problemilla, por temas relacionados con la política) también le habían diagnosticado un cáncer de pulmón, curiosamente se lo descubrió el mismo día que yo y empezábamos el tratamiento con Qimio el mismo día.  Así que el Lunes, día 19 de Enero, estábamos a las 8,30 h. en el Hospital de Día, como era el primer ciclo y teníamos analíticas recientes, nos vio el oncólogo y nos cogieron una vía, pues como el Cisplatino (quimio) es “nefrotoxico”  empezaron a pasarnos sueros fisiológicos  para hidratarnos  y el cisplatino no se fuera acumulando en los riñones. Así que allí pasamos todo el día. Inma estuvo casi todo el día, nos trajo agua, el periódico, también la mujer de Alberto y su hija. Vinieron a vernos de Rayos: M. del Mar, Rosa, Flori, Pepe Moriana, la Vasca, Mercedes, Lolilla, Ana Manzano, etc.  Entre las visitas de los compañeros, las visitas al Servicio (pues no parábamos de orinar) y allí hablando de fútbol y de otras cosas, de todo menos de política, claro está, se nos paso el día; él ya no volvía hasta dentro de 21 días, yo tenía que seguir dos días más, aunque ya, en vez de todo el día solo eran un par de horas, así que me dejaron la vía cogida para el día siguiente, se pasaron los dos días mas ó menos bien. Al quitarme la vía después de tres días, tenia la vena inflamada y roja  y me dieron una pomada para que me la echara los días posteriores, aunque esa vena me desapareció como si se la hubiera tragado la tierra.

Los días siguientes seguí yendo al Chi-Kung y a las reuniones de los Miércoles, conocí a Marisa, (una mujer con un cáncer de mama, con metástasis óseas, que prácticamente se estaba curando, que decía: “bendito cáncer”, pues según ella ,estaba atravesando uno de los mejores momentos de su vida), y a la que Rosa le dijo que tenía que ser mi Ángel de la Guarda, y de alguna manera así lo hizo, me solía llamar de vez en cuando, para ver como estaba y por si necesitaba algo, conocí también a Conchi que decía que había que mandarle amor al tumor, evidentemente pensaba que no estaban bien de la cabeza ninguna de las dos (con el tiempo he llegado a entenderlas y el cáncer ha dejado de ser un “enemigo” para pasar a ser un “maestro”).

Tuve que enfrentar mi mayor problema, ya no podía dejarlo por más tiempo y un día mientras comíamos les dije a mis hijos:

que estaba enfermo,

-que me iban a poner unos tratamientos muy fuertes,

-que se me caería el pelo

-y que lo iba a pasar bastante mal.

 

Me costó mucho, se me quebraba la voz, creo que conseguí no llorar por los pelos, Andrea empezó a llorar, Óscar se quedo mudo, como si lo que estaba pasando no fuera real, o como si no entendiera lo que yo estaba hablando, ellos no quisieron preguntar más en ese momento, pero de todas formas yo sentí un gran alivio, sentí como “agradecimiento” hacia mis hijos, hacia el universo…. algo que me nacía dentro y que me proporcionaba una gran paz, pues había conseguido decírselo, había encontrado la manera y ellos no me lo habían puesto más difícil, era como una primera victoria.

 

 

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