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Cómo el ejercicio puede ser beneficioso frente al cáncer

La salud es, probablemente, una de las temáticas de mayor sensibilización y preocupación social. 

La realización de ejercicio físico tiene multitud de beneficios a nivel físico, tales como la mejora del equilibrio (Hernández, 2010), la movilidad o la fuerza (Garuffi et al. 2013), y la reducción en riesgo de caídas (Suttanon et al. 2013); a nivel social, donde produce mejoras en la integración social (Diognini, 2007); y a nivel cognitivo, reduciendo el riesgo de padecer demencia (Buchman, 2012), depresión (Goodwin, 2003) o Alzheimer (Vogel, 2009); además de mejorar la función cognitiva (Carvalho et al. 2014) o aumentar el flujo sanguíneo cerebral (Secher, 2009).

No hay lugar a duda en cuanto a los numerosos efectos positivos (a nivel físico, fisiológico, psicológico y social) del ejercicio físico moderado y controlado para la mejora de la calidad de vida-salud en población sana, pero ¿es positiva la realización de ejercicio físico como prevención del cáncer? ¿Y durante el tratamiento? ¿Es seguro y beneficioso una práctica regular de ejercicio físico tras superar un cáncer? Para responder a estas preguntas, veamos este reciente artículo publicado en la Voz de Almería: https://www.lavozdealmeria.com/noticia/4/sociedad/193367/como-el-ejercicio-puede-ser-beneficioso-frente-al-cancer

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