El deseo cumplido de Miguel, el niño en la camilla del Atleti-Betis

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De Yecla, Murcia, con 16 años y muy futbolero, su foto en el partido se hizo viral. Una voluntad con la participación de Gabi, de Koke y, sobre todo, la Ambulancia del Deseo

FUENTE: AS.COM

La historia de Miguel el domingo en el Wanda Metropolitano, quizá, hubiera pasado inadvertida si Javi Gómez, periodista de la Cadena Cope, no hubiera publicado en Twitter esa foto hecha por @juguetesvintage, aficionado rojiblanco, después del 1-0. En ella se veía a Miguel, en una camilla medicalizada, viendo el Atlético-Betis con las camisetas de los dos equipos sobre su cuerpo y un breve texto: “La imagen del partido”. Enseguida se hizo viral. “Nosotros íbamos en plan más discreto, cumplir el deseo de un paciente, pero salió esa foto y ha tenido mucha trascendencia”, José Manuel Salas, médico y cofundador de la Fundación Ambulancia del Deseo, quien hizo posible eso: Miguel, un chico de 16 años de Yecla, Murcia, viendo a los equipos de su vida (“su corazón es la mitad del Betis y la otra, del Atleti”) el domingo en el Metropolitano.

“Miguel es un chico extraordinario”, cuenta José Manuel. Con una enfermedad avanzada crónica, en paliativos, tenía un deseo, asistir al Atlético-Betis. “Una voluntad que nos pidieron sus padres, que le motivaría mucho”. Miguel está en casa. Fue Eva, la jefa del equipo médico de paliativos del hospital Virgen de la Arrixaca, Murcia, quien contactó con Ambulancia del Deseo. Gabi, ‘El Capi’, fue su contacto, la primera persona que escribieron para saber si podrían hacerlo, cumplirlo. Éste, enseguida, se implicó. Preguntó a Koke. El capitán del Atlético abrió las puertas del Wanda. “Que el partido fuese a las 16:15 nos facilitó las cosas. Podíamos ir y volver en el día, sin tener que hacer noche, por las necesidades médicas del traslado”. Porque Miguel viajó en la Ambulancia del Deseo desde Murcia durante cuatro horas (“se le hicieron muy cortas, de la emoción que sentía”) con dos técnicos de emergencias sanitarios (ambos llamados Miguel Ángel), una enfermera (Mercedes) y un médico (José Manuel). Todos a su lado en el partido. También sus padres y sus tíos. Todos profundamente emocionados. Ver cumplido este deseo a Miguel era el deseo de todos.

Es el número 100 que la Ambulancia del Deseo realiza en España. Una ambulancia llamativa, de color amarillo y con el logo de emergencias del que brota una mariposa que, desde 2018, auspiciada por cuatro personas, tres enfermeros (Laura, Carolina y Manolo) y un médico (José Manuel), se mueve por España llena de esa responsabilidad: cumplir voluntades, “sencillas, ir a la boda de una hija, por ejemplo, ver el mar, conocer un estadio o escuchar por última vez el tictac de un reloj en casa, que de repente ya no puedes hacer cuando llega la enfermedad”, explica José Manuel. Presente hoy en 16 países, todo comenzó en Holanda, en 2007. El conductor de ambulancias Kees Veldboer trasladaba en su ambulancia a un paciente, Mario Stefanutto, cuando desde el hospital le llamaron: se retrasaba la sesión de quimioterapia. De pronto, una disyuntiva: ¿qué hacía Kess? ¿Regresar por donde habían venido y volver más tarde, a la hora prevista o entretener el tiempo de espera, con algo? Se decantó por lo último. Se giró. Miró a Mario y preguntó: “¿Hay algo que te gustaría hacer?”. Mario tembló. Sí, sí lo había. Marinero, desde que enfermara no había regresado al Puerto de Rotterdam. Allí se dirigió la ambulancia de Kess. Ese fue su regalo. Esas horas, allí, Mario de nuevo frente al mar, feliz, hicieron que creciera un ‘y si’ en su cabeza. Ese proyecto. Una ambulancia para cumplir últimas voluntades. Esas cosas sencillas que, un día, ya no se pueden hacer. Y muchos necesitan, para irse en orden, tranquilos, en paz, para vivir en medio de la enfermedad, casi al final, ese oasis de felicidad.

Los 1.600 deseos en Holanda

En Holanda, donde ya está muy instaurado, se han cumplido ya 16.000 deseos“, enumera José Manuel. Con ocho ambulancias y viajes todos los días. Cuando la Fundación Ambulancia del Deseo comenzó a germinar como un proyecto para hacer en España (“después de que en 2018 se invitara a Kess al I Congreso Internacional de Humanización de Urgencias, Emergencias y Catástrofes) se desplazó a Holanda para aprender y comprobaron como allí su calado es ya inmenso. “Nos veían aparecer en un lugar y la gente nos aplaudía, por ese deseo que sabían que íbamos a hacer realidad. Allí el trato del final de la vida es más abierto que en España”. Tres años (“y un frenazo por el Covid”) después, la Fundación Ambulancia del Deseo tiene dos vehículos y dos sedes, en Murcia, que se ocupa de todo el sur, y otra en Asturias, para el norte. Todos los deseos son gratuitos, todos los que participan son voluntarios, “nadie cobra”. Técnicos de emergencias, sanitarios, enfermeros, médicos. El pago es mucho más profundo. E inolvidable. Como el del Wanda. Como con Miguel.

“Cuando terminó el partido le teníamos preparada una sorpresa que él no sabía”, esgrime José Manuel. Bajar a los vestuarios, conocer a los futbolistas. El primero en saludarle fue el Cholo, según cuenta el médico. Le dio ánimos, un abrazo. Después lo hicieron De Paul, João Félix, Correa o Hermoso. “El último en llegar fue Koke”. Lo hizo con una camiseta firmada por todos y unas botas usadas por él en un partido de Champions. Un Koke que no pudo evitar emocionarse con el último momento de la sorpresa: Joaquín Sánchez. “Ya sabes cómo es Joaquín, toda España lo conoce, un fenómeno, y se acercó también para saludar a Miguel, a quien conocía de otra ocasión. Hablaron, sus cosas, y se emocionaron. Mucho”. Aún lo hace José Manuel al contarlo. La emoción de Joaquín, la emoción de Koke, la emoción de Miguel, que no dejó de hacer fotos, mirar todo, aplaudir, el domingo en el Metropolitano. Y se olvidaba, al menos unas horas, de su enfermedad.

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